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El uso tecnológico en los niños debe ser vigilado por los padres

EDUCACIÓN

Mensajería instantánea, vídeos musicales, variedad de redes sociales, videojuegos, Las nuevas tecnologías, hoy casi omnipresentes, continúan siendo un desafío para muchos padres, inseguros acerca de cómo conciliar la educación integral de sus hijos con el tiempo que estos pasan pegados a una pantalla. 

Actualmente la preocupación se centra en el uso de tabletas y telefonos inteligentes. Cristina Sánchez, psicóloga de la Unidad Educativa Ecuatoriana Austriaca del cantón Pedro Carbo, asegura que los niños que se encuentran en situación de riesgo o vulnerabilidad ante la tecnología son aquellos que por lo general han crecido en un ambiente familiar poco propicio para su desarrollo.

Sánchez asegura que se debe limitar en los niños el acceso a aparatos digitales porque complica el desarrollo cerebral, en especial en los niños entre cero y dos años.

María Salmerón, pediatra de la Unidad de Medicina Adolescente del hospital de La Paz, en Madrid señala que Los menores de tres años no deberían de usar pantallas por el impacto que tienen sobre el desarrollo psicomotor, del lenguaje, el manejo de las emociones y la formación del vínculo de apego.

¿Cómo, entonces, incorporar las nuevas tecnologías de una manera beneficiosa para la familia? En lugar de poner restricciones basadas en el tiempo, los padres deberían ayudar al menor a decidir lo que quieren hacer, adoptando un rol creativo.

Para la periodista estadounidense Anya Kamenetz, los padres deben  demostrar una actitud positiva. Eso significa usar juntos las pantallas para conectar con otros (como videoconferencias con familiares que están lejos, o para que la abuela pueda ver el partido de fútbol de su nieto), para crear, explorar nuevas ideas, divertirse o ver vídeos en Youtube para mejorar su técnica deportiva, por ejemplo.

Todos los especialistas coinciden en que la labor de los padres es fundamental a la hora de asegurar que los menores tengan una experiencia creativa y enriquecedora con las nuevas tecnologías.

Fuentes: elPaís / El Telégrafo